***OFICINA DE AIORIA***
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Re: ***OFICINA DE AIORIA***
Me besa como tratando de hacerme corresponder ante sus roces, cierro mis ojos levemente correspondiendo aquel beso y dandome cuenta después de unos instantes en los cuales al separarse escupo y le miro friamente cosa que le dolio demasiado al ver su mirada perdida y sus tristes palabras al referirse que siento asco, no me daba asco y menos después de saber lo que él sentía hacia mi, no contesto nada, no quería herirlo más, algo me impedía hablar hasta que lo veo acercarse y embestirme nuevamente con furia, con odio, un grito de dolor sale de mis labios ante su arrebato arquenado mi espalda y sintiendo las lagrimas ser nuevamente presas de mis ojos, sale de mí de una brusca manera sacando mas alaridos de dolor, me penetra por segunda vez levantando mi espalda a lo cual para sorpresa mía me abraza por la espalda, siento mi piel estremecer ante aquella acción, me dolia mucho y ante la idea de aliviar mi dolor le abrazo por su cuello mirando sus ojos sorprendidos ante ese sutil abrazo juntando nuestros pechos sintiendo que el disminuía las penetraciones haciendolas un poco mas dulces, aprovechando que mi barbilla permanecía recostada en su hombro susurro solorido en su oído- Ya no me lastimes más, me duele mucho- en un susurro que quitando el dolor se pudo quizá escuchar sensual- Aioria… perdóname, no quisé lastimarte- abrazandolo más al sentir mi miembro rozar su abdomen y recargando mi mejilla en la suya en un vano intento de levantarme…
Componiendo melodias con las notas de tu corazón...
Re: ***OFICINA DE AIORIA***
Sujeto su cuerpo magullado que por un reflejo se aferra al mio, a mi cuello para sujetarse y tratar de aliviar su dolor. Instintivamente, lo abrazo más fuerte, evitando que caiga, como para protegerle, como queriendo sujetarle, más aún cuando apoya su barbilla sobre mi hombro dejandome sentir su aliento sobre mi piel, sentir sus lagrimas que brotan sin contención rodar por mi espalda que se agita por la violencia de mis actos.
- Ya no me lastimes más, me duele mucho - me dice - Aioria… perdóname, no quisé lastimarte...
Mis pupilas se dilatan, mis ojos se abren asombrados antes sus palabras y pongo mi mano detras de su nuca e instintivamente recuesta su cabeza permitiendome verle su rostro lastimado.
No sabía hasta que punto podía creerle, antes ya me hizo pensar que quizás hubiera correspondido a mis sentimientos en el pasado y me destrozó sin ninguna clase de miramiento. Pero al ver sus ojos, hinchados de llorar, mirandome fijamente, sus labios tratando de respirar, me hacen reaccionar, me hacen darme cuenta de lo cobarde que soy, primero por no poder decirle lo que siento a la cara y segundo, por humillarle y mancillar su cuerpo de ese modo.
Me incoropro un poco, sacandole más gritos de dolor al permanecer yo en sus adentros y lo estiro con cuidado, dejando que lentamente su cuerpo toque el suelo, saliendo después de su interior y mientras le veo como tiembla.
- Aioria... ¿Qué has hecho? - pienso - tu no querías lastimarle, lo que querías es amarle, hacerlo tuyo, pero con su consentimiento, pero todo ha salido demasiado mal, el daño ya está hecho.
Deseo reparar en alguna forma mis errores de ese encuentro, y trato de pensar como puedo curar sus heridas, pero no estoy en mi apartamento, así que solo se me ocurre una forma de curarle por lo que cambio de postura y me estiro a su lado mirandolo fijamente mientras el permanece tenso con los ojos cerrados esperando cualquier ataque violento.
- Orfeo... - susurro a su oido incorporandome ligeramente - no temas, no pienso lastimarte más, creo que los dos ya nos hemos dañado demasiado. Solo confia en mí, no te estoy mintiendo - añado y veo en su cuello una pequeña herida.
Desciendo hasta esta sin pensarlo dos veces y recuerdo como Aioros sanaba mis heridas cuando no teniamos ni desinfectantes, ni gasas con las que curarnos y llevo mis labios hasta él, dejando que mi saliva la cubra y limpiandola después con mis labios y mi lengua.
- Disculpa si arde... - susurro y soplo un poco de mi aliento para aliviarle.
Su piel se eriza, seguro que involunariamente, provocado por el escozor de las heridas, las cuales me encargo de limpiar con mi boca una por una mientras Orfeo trata de evitar gritar de dolor, el dolor que le hace morder uno de sus nudillos de la mano izquierda.
Llego hasta su entrepierna, que a parte de algun pequeño rastro de mis dedos durante el forcejeo, no muestra ninguna herida sangrante.
- Abre tus piernas Orfeo... - le pido metiendo mi mano derecha entre sus muslos para ayudarle aunque no encuentro ninguna resistencia por su parte.
Echo una ultima mirada a su rostro cuando veo que de su interior brota algo de sangre, mezclada con los fluidos preseminales de mi propio cuerpo, así que desciendo y sin más empiezo a lamer cuidadosamente toda la zona, sintiendo el estremecimiento de Orfeo al notar la calida temperatura de mi lengua tratando de aliviar su dolor y oyendo quejidos que parecen gemidos pero sin duda se que es por el ardor de sus heridas y no por que le guste lo que estoy haciendo...
- Ya no me lastimes más, me duele mucho - me dice - Aioria… perdóname, no quisé lastimarte...
Mis pupilas se dilatan, mis ojos se abren asombrados antes sus palabras y pongo mi mano detras de su nuca e instintivamente recuesta su cabeza permitiendome verle su rostro lastimado.
No sabía hasta que punto podía creerle, antes ya me hizo pensar que quizás hubiera correspondido a mis sentimientos en el pasado y me destrozó sin ninguna clase de miramiento. Pero al ver sus ojos, hinchados de llorar, mirandome fijamente, sus labios tratando de respirar, me hacen reaccionar, me hacen darme cuenta de lo cobarde que soy, primero por no poder decirle lo que siento a la cara y segundo, por humillarle y mancillar su cuerpo de ese modo.
Me incoropro un poco, sacandole más gritos de dolor al permanecer yo en sus adentros y lo estiro con cuidado, dejando que lentamente su cuerpo toque el suelo, saliendo después de su interior y mientras le veo como tiembla.
- Aioria... ¿Qué has hecho? - pienso - tu no querías lastimarle, lo que querías es amarle, hacerlo tuyo, pero con su consentimiento, pero todo ha salido demasiado mal, el daño ya está hecho.
Deseo reparar en alguna forma mis errores de ese encuentro, y trato de pensar como puedo curar sus heridas, pero no estoy en mi apartamento, así que solo se me ocurre una forma de curarle por lo que cambio de postura y me estiro a su lado mirandolo fijamente mientras el permanece tenso con los ojos cerrados esperando cualquier ataque violento.
- Orfeo... - susurro a su oido incorporandome ligeramente - no temas, no pienso lastimarte más, creo que los dos ya nos hemos dañado demasiado. Solo confia en mí, no te estoy mintiendo - añado y veo en su cuello una pequeña herida.
Desciendo hasta esta sin pensarlo dos veces y recuerdo como Aioros sanaba mis heridas cuando no teniamos ni desinfectantes, ni gasas con las que curarnos y llevo mis labios hasta él, dejando que mi saliva la cubra y limpiandola después con mis labios y mi lengua.
- Disculpa si arde... - susurro y soplo un poco de mi aliento para aliviarle.
Su piel se eriza, seguro que involunariamente, provocado por el escozor de las heridas, las cuales me encargo de limpiar con mi boca una por una mientras Orfeo trata de evitar gritar de dolor, el dolor que le hace morder uno de sus nudillos de la mano izquierda.
Llego hasta su entrepierna, que a parte de algun pequeño rastro de mis dedos durante el forcejeo, no muestra ninguna herida sangrante.
- Abre tus piernas Orfeo... - le pido metiendo mi mano derecha entre sus muslos para ayudarle aunque no encuentro ninguna resistencia por su parte.
Echo una ultima mirada a su rostro cuando veo que de su interior brota algo de sangre, mezclada con los fluidos preseminales de mi propio cuerpo, así que desciendo y sin más empiezo a lamer cuidadosamente toda la zona, sintiendo el estremecimiento de Orfeo al notar la calida temperatura de mi lengua tratando de aliviar su dolor y oyendo quejidos que parecen gemidos pero sin duda se que es por el ardor de sus heridas y no por que le guste lo que estoy haciendo...


Re: ***OFICINA DE AIORIA***
Me quedo paralizado, extrañado y mirandolo con un poco de temor, me observa como tratando de darme la seguridad que hace poco me quito, algo no me permite alejarme de aquella posición quizá el cansancio de pelear, quizá el miedo a sus típicas reacciones, no lo sabía así que solo le observo sin decir palabra alguna, es cuando le veo recostarme en el suelo y sale de mi ante lo cual un jadeo de dolor sale de mis labios que es ahogado ante la idea de evitar por todos los medios darle el placer de escucharme, escuchar el dolor que provoca en mí es cuando escucho sus palabras y quedo totalmente sorprendido ¿no me lastimará?, le miro de reojo pensando que quizña se trataba de una trampa, no quisiera creerle, confiar en él mas no puedo hacer otra cosa, no puedo hacerlo ya que aún tengo mis dudas y no me permitirá irme y será mejor no provocarlo más…
Abro mis ojos al escuchar que que no me lastimará ya que supuestamente él ambos nos herimos pero ¿quién salio más lastimado? Pienso mientras siento sus labios en mi cuello repasando su lengua por la herida haciendo que los vellos de mi piel se ericen
y emitiendo gemidos ante el ardor que sentía por aquellos actos- Para…- digo inaudible al notar que no me prestaba atebción y seguía con su labor, ahora sí que no comprendía nada, de un agresivo pasaba a dulce, ¿doble personalidad? Pensaba mientras sentía que su lengua rodeaba mis heridas con delizadeza, acaso quería demostrarme algo?, pide que abra mis piernas a lo cual me tenso completamente accedo tratando de no retar sus palabras y que vuelva a caer en lo mismo a lo cual siento su lengua en mi intimidad entrando y saliendo provocando que varios gemidos salgan de mis labios, unos de la placer y otros cuantos de dolor, no entendía nada de lo que sucedía así que suavemente pregunte- Por qué Aioria?- pregunto dolido tocando su cabello con mi mano izquierda obligando a que levantara la mirada y se enfrentara a la mia- Por qué ahora cambias conmigo?- sintiendo un escalofrio al decir esas palabras, mi corazón comenzaba a latir agitadamente, sentía nervios y no me explicaba por que podía sentir aquello por una persona como esa, me doy cuenta
de su estado pensativo y sin más levanto mi espalda en un doloroso movimiento al quedar mi cadera recargada en el suelo- Deja que me vaya- pido en modo triste- ya nos hemos dañado demasiado- una lagrima cae de mi rostro ante su silencio esperando una respuesta, algo, lo que fuera que me hiciera olvidar aquel dolor, algo que me mantuviera a su lado, algo, pero no decía nada…
Me levanto con mucha dificultad del suelo tambaleandome un poco- Será mejor que no nos volvamos a ver Aioria- susurro desviando mi mirada de la de él ante ese doloroso silencio, si acaso dijera algo, aunque sea mentiras intentaría que todo quedara olvidado, noto que también el se levanta quedando a mis espaldas y me quedo paralizado tratando de tranquilizarme un poco, no quería que volviera a suceder así que para mi sorpresa me abraza por la cintura y comienza a hablar…
Abro mis ojos al escuchar que que no me lastimará ya que supuestamente él ambos nos herimos pero ¿quién salio más lastimado? Pienso mientras siento sus labios en mi cuello repasando su lengua por la herida haciendo que los vellos de mi piel se ericen
y emitiendo gemidos ante el ardor que sentía por aquellos actos- Para…- digo inaudible al notar que no me prestaba atebción y seguía con su labor, ahora sí que no comprendía nada, de un agresivo pasaba a dulce, ¿doble personalidad? Pensaba mientras sentía que su lengua rodeaba mis heridas con delizadeza, acaso quería demostrarme algo?, pide que abra mis piernas a lo cual me tenso completamente accedo tratando de no retar sus palabras y que vuelva a caer en lo mismo a lo cual siento su lengua en mi intimidad entrando y saliendo provocando que varios gemidos salgan de mis labios, unos de la placer y otros cuantos de dolor, no entendía nada de lo que sucedía así que suavemente pregunte- Por qué Aioria?- pregunto dolido tocando su cabello con mi mano izquierda obligando a que levantara la mirada y se enfrentara a la mia- Por qué ahora cambias conmigo?- sintiendo un escalofrio al decir esas palabras, mi corazón comenzaba a latir agitadamente, sentía nervios y no me explicaba por que podía sentir aquello por una persona como esa, me doy cuenta
de su estado pensativo y sin más levanto mi espalda en un doloroso movimiento al quedar mi cadera recargada en el suelo- Deja que me vaya- pido en modo triste- ya nos hemos dañado demasiado- una lagrima cae de mi rostro ante su silencio esperando una respuesta, algo, lo que fuera que me hiciera olvidar aquel dolor, algo que me mantuviera a su lado, algo, pero no decía nada…
Me levanto con mucha dificultad del suelo tambaleandome un poco- Será mejor que no nos volvamos a ver Aioria- susurro desviando mi mirada de la de él ante ese doloroso silencio, si acaso dijera algo, aunque sea mentiras intentaría que todo quedara olvidado, noto que también el se levanta quedando a mis espaldas y me quedo paralizado tratando de tranquilizarme un poco, no quería que volviera a suceder así que para mi sorpresa me abraza por la cintura y comienza a hablar…
Componiendo melodias con las notas de tu corazón...
Re: ***OFICINA DE AIORIA***
Trato de curar todas las heridas que yo mismo le he provocado, lamiendolas, lavandolas con mi saliva mientras oigo como me pida que me detenga, cosa que no hago, se eriza mi cuerpo cuando con una de sus manos se posa sobre mis alborotados cabellos.Continuo sanando su cuerpo cuando oigo un quejido salir de sus labios haciendo que pierda la concentración y viendolo como se sienta.
- ¿Por qué Aioria? - me pregunta mirandome fijo a los ojos, mirada que trato de evitar más no lo consigo - ¿por qué ahora cambias conmigo?
No se que responderle y quedo callado, realmente, yo quiero amarle, pero no soy correspondido, acaso quiere que vuelva a decirselo para poderme humillarme una vez más...
Ante mi silencio, veo un brillo en sus ojos, y me pide que le deje marchar, cosa que no quiero que haga. Se que lo lastime demasiado, hice cosas horribles que ni yo mismo hubiese imaginado, pero como reparar ese daño, el mismo que yo le he inflingido...
Se levanta doliendose de sus golpes y veo como unas lágrimas ruedan por sus mejillas, lagrimas de decepción seguramente ante mi silencio.
- Será mejor que no nos volvamos a ver Aioria - me dice desviando sus zafiros.
Esas palabras me hacen reaccionar, hacen que mi piel se erice pensando que no volveré a verlo jamás. Sin tardar más de un segundo, me incorporo del suelo y me pongo a sus espaldas para rodear su cintura suavemente sintiendo como queda tenso temiendo que lo lastime más.
- No te vayas - le ruego - se que hoy cometi demasiados errores, estaba tan dolido contigo Orfeo... Pero eso ya pasó, se que no quieres saber nada de mi, pero deja que cure tus heridas al menos, es lo más que puedo hacer - le digo - me di cuenta... cuenta de que realmente, dañandote no consegiria nada, solo alejarte más de mi y eso no es lo que yo queria precisamente. No puedes imponerle a nadie tus sentimientos...- suspiro - pero aún así, aunque ya me digiste que no tengo ni una sola opotunidad contigo... Yo te seguire queriendo en silencio, como hasta ahora, y aguantando tus desprecios. Por lo menos ahora te di buenos motivos para hacerlo - hablo y me separo de él suavemente - ve si quieres Orfeo, yo no te dañare más, si realmente quieres irte, eres libre de hacerlo.
*************************************************************************
Hoy si pude entrar desde el trabajo, jejejejeje. Besos.
- ¿Por qué Aioria? - me pregunta mirandome fijo a los ojos, mirada que trato de evitar más no lo consigo - ¿por qué ahora cambias conmigo?
No se que responderle y quedo callado, realmente, yo quiero amarle, pero no soy correspondido, acaso quiere que vuelva a decirselo para poderme humillarme una vez más...
Ante mi silencio, veo un brillo en sus ojos, y me pide que le deje marchar, cosa que no quiero que haga. Se que lo lastime demasiado, hice cosas horribles que ni yo mismo hubiese imaginado, pero como reparar ese daño, el mismo que yo le he inflingido...
Se levanta doliendose de sus golpes y veo como unas lágrimas ruedan por sus mejillas, lagrimas de decepción seguramente ante mi silencio.
- Será mejor que no nos volvamos a ver Aioria - me dice desviando sus zafiros.
Esas palabras me hacen reaccionar, hacen que mi piel se erice pensando que no volveré a verlo jamás. Sin tardar más de un segundo, me incorporo del suelo y me pongo a sus espaldas para rodear su cintura suavemente sintiendo como queda tenso temiendo que lo lastime más.
- No te vayas - le ruego - se que hoy cometi demasiados errores, estaba tan dolido contigo Orfeo... Pero eso ya pasó, se que no quieres saber nada de mi, pero deja que cure tus heridas al menos, es lo más que puedo hacer - le digo - me di cuenta... cuenta de que realmente, dañandote no consegiria nada, solo alejarte más de mi y eso no es lo que yo queria precisamente. No puedes imponerle a nadie tus sentimientos...- suspiro - pero aún así, aunque ya me digiste que no tengo ni una sola opotunidad contigo... Yo te seguire queriendo en silencio, como hasta ahora, y aguantando tus desprecios. Por lo menos ahora te di buenos motivos para hacerlo - hablo y me separo de él suavemente - ve si quieres Orfeo, yo no te dañare más, si realmente quieres irte, eres libre de hacerlo.
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Hoy si pude entrar desde el trabajo, jejejejeje. Besos.


Re: ***OFICINA DE AIORIA***
Comienza a hablar y yo me quedo estupefacto por sus palabras, me pide que no me vaya y siento mi cuerpo estremecer por aquellas simples palabras y dudo un poco ante aquella petición, guardo silencio tras escuchar sus palabras, se escuchan tristes aunque no sé si lo hace para que caiga en su trampa de cazador, ¿Quiere curarme como anteriormente lo hizo?, demasiadas sensaciones en un solo día me hacían perder la cordura, trato de entender bien lo que dice, piensa que jamás le corresponderé pero... ¿Acaso no se daba cuenta de que todo fue una farza?, me dice que continuará queriendome en silencio como antes... ¿Habre escuchado bien? dijo que me quiere y que no le importarán mas mis desprecios, siento mi corazón latir con fuerza que estoy seguro que si guardara silencio podría escucharlos.
Se separa de mí y me giro sobre mi cuerpo quedando frente a frente nuevamente escuchando sus palabras acerca de dejarme en libertad, quiero irme, quiero correr muy lejos, me dolía mi cuerpo y mi corazón estaba debilitado por sus anteriores palabras, quería gritarle tantas cosas, pero... otra parte de mi no quería marcharse, su mirada en el piso me hacía sentir terriblemente mal, sé que estaba arrepentido y que apesar de todo había nuevamente declarado que estaba enamorado de mí, cosa que aún me intimidaba...
Sin mas preambulos elimino la distancia que me separa de su cuerpo sintiendo que si lo pensaba demasiado no lo haría, en un rapido impulso le rodeo por el cuello abrazandole con fuerza, me sentía mal, comienzo a llorar empapando los hombros de mi compañero, se sentían tan reconfortantes sus brazos al corresponder mi abrazo, no comprendía como tras lo acontecido podía estar abrazandolo con cariño, el amor era tan subjetivo que no comprendía.
No salían palabras de mis labios solo podía llorar, trato de separar mi rostro y en un vano intento encuentro sus labios muy cerca de los mios, no sé por que no puedo resistir la lejanía y sin más los beso ligeramente cerrando mis ojos sorprendido ante aquella acción de la cual no me arrepentía...
Se separa de mí y me giro sobre mi cuerpo quedando frente a frente nuevamente escuchando sus palabras acerca de dejarme en libertad, quiero irme, quiero correr muy lejos, me dolía mi cuerpo y mi corazón estaba debilitado por sus anteriores palabras, quería gritarle tantas cosas, pero... otra parte de mi no quería marcharse, su mirada en el piso me hacía sentir terriblemente mal, sé que estaba arrepentido y que apesar de todo había nuevamente declarado que estaba enamorado de mí, cosa que aún me intimidaba...
Sin mas preambulos elimino la distancia que me separa de su cuerpo sintiendo que si lo pensaba demasiado no lo haría, en un rapido impulso le rodeo por el cuello abrazandole con fuerza, me sentía mal, comienzo a llorar empapando los hombros de mi compañero, se sentían tan reconfortantes sus brazos al corresponder mi abrazo, no comprendía como tras lo acontecido podía estar abrazandolo con cariño, el amor era tan subjetivo que no comprendía.
No salían palabras de mis labios solo podía llorar, trato de separar mi rostro y en un vano intento encuentro sus labios muy cerca de los mios, no sé por que no puedo resistir la lejanía y sin más los beso ligeramente cerrando mis ojos sorprendido ante aquella acción de la cual no me arrepentía...
Componiendo melodias con las notas de tu corazón...
Re: ***OFICINA DE AIORIA***
Escucha atentamente mis palabras y voltea su cuerpo para verme de frente cuando cedo a sus ruegos y dejo que se marche sin más, si él lo quiere así, por más que me duela, así será.
Solo me limito a desviar mis ojos al suelo para evitar ver su marcha, una que no podré evitar cuando sorprendido y sin poder reaccionar se abraza a mi cuello.
Correspondo a ese abrazo deseado y rodeo con los mios su fina cinturita sintiendo como su cuerpo tiemblamientras apoya su cabeza sobre mis hombros y empieza a llorar. Quedo más sorprendido aún al no escuchar ni una alabra, una que me diga que me odia, pero si me está abrazando, será por que me algo me querrá.
Sentia tanta paz mientras estaba así abrazado a mi cuando en un instante, alza su cara y posa suave y delicadamente sus labios sobre los mios. Cualquier explicación, cualquier palabra ya no es necesaria, podría morir en ese mismo instante y moriria feliz por tenerlo así en mis brazos y besandome.
Sus labios temblorosos, se posan sobre los mios y quedan quietos, sin saber como seguir, no arrepentidos, pero quizas recordando los amargos momentos que pudieron sufrir.
- ¿Por qué? Por que fui tan cobarde - le digo separandome para ver sus ojos - no se si algun día podrás perdonar todo el daño que te he hecho... Siento no haberme dado cuenta que quizás me estabas tanteando con tus palabras, por eso querías irte... Estaba, mejor dicho, estoy muy confundido y no me di cuenta amor mio - le dijo sin dejar de mirarle a los ojos que lloran y porvocando que se humedezcan los mios...
Tomo su rostro con mis manos, separandolas de su cintura y posandolas en su cara cuando cierra sus ojos asustado pensando que otra vez le golpearia...
- Jamás, jamás volveré a ponerte una mano encima, solo lo haré si tu me dejas. Por que ya hubo bastante dolor y odio en mi vida y quiero que desaparezca. Solo te amaré, mi corazón es tuyo desde este momento, puedes matarme, arrancarmelo del pecho, lo que prefieras, tuya es la decisión.
Acabo mis palabras y veo como aumenta su llanto, será de felicidad o quizas por el dolor que todavia siente. No puedo evitarlo, sintiendo el calor de sus mejillas en mis manos siento el deseo de besarlo, pero besarlo con delicadeza y tomo sus labios cerrando mis ojos mientras una de mis manos permanece en su mejilla, la otra vuelve a rodear su cintura para abrazarlo.
Siento como sus labios ya no permanecen quietos, y corresponden a los mios, a lo cual sin pensarlo profundizo dejando que la mano que quedaba en su mejilla rodee su cabeza para poder disfrutarlo mejor.
Mi corazón se agita emocionado y unas lagrimas ruedan por mis mejillas mientras nos besamos, lagrimas de arrepentimiento que se unen a las suyas mezclandose por la cercania que tenemos...
Solo me limito a desviar mis ojos al suelo para evitar ver su marcha, una que no podré evitar cuando sorprendido y sin poder reaccionar se abraza a mi cuello.
Correspondo a ese abrazo deseado y rodeo con los mios su fina cinturita sintiendo como su cuerpo tiemblamientras apoya su cabeza sobre mis hombros y empieza a llorar. Quedo más sorprendido aún al no escuchar ni una alabra, una que me diga que me odia, pero si me está abrazando, será por que me algo me querrá.
Sentia tanta paz mientras estaba así abrazado a mi cuando en un instante, alza su cara y posa suave y delicadamente sus labios sobre los mios. Cualquier explicación, cualquier palabra ya no es necesaria, podría morir en ese mismo instante y moriria feliz por tenerlo así en mis brazos y besandome.
Sus labios temblorosos, se posan sobre los mios y quedan quietos, sin saber como seguir, no arrepentidos, pero quizas recordando los amargos momentos que pudieron sufrir.
- ¿Por qué? Por que fui tan cobarde - le digo separandome para ver sus ojos - no se si algun día podrás perdonar todo el daño que te he hecho... Siento no haberme dado cuenta que quizás me estabas tanteando con tus palabras, por eso querías irte... Estaba, mejor dicho, estoy muy confundido y no me di cuenta amor mio - le dijo sin dejar de mirarle a los ojos que lloran y porvocando que se humedezcan los mios...
Tomo su rostro con mis manos, separandolas de su cintura y posandolas en su cara cuando cierra sus ojos asustado pensando que otra vez le golpearia...
- Jamás, jamás volveré a ponerte una mano encima, solo lo haré si tu me dejas. Por que ya hubo bastante dolor y odio en mi vida y quiero que desaparezca. Solo te amaré, mi corazón es tuyo desde este momento, puedes matarme, arrancarmelo del pecho, lo que prefieras, tuya es la decisión.
Acabo mis palabras y veo como aumenta su llanto, será de felicidad o quizas por el dolor que todavia siente. No puedo evitarlo, sintiendo el calor de sus mejillas en mis manos siento el deseo de besarlo, pero besarlo con delicadeza y tomo sus labios cerrando mis ojos mientras una de mis manos permanece en su mejilla, la otra vuelve a rodear su cintura para abrazarlo.
Siento como sus labios ya no permanecen quietos, y corresponden a los mios, a lo cual sin pensarlo profundizo dejando que la mano que quedaba en su mejilla rodee su cabeza para poder disfrutarlo mejor.
Mi corazón se agita emocionado y unas lagrimas ruedan por mis mejillas mientras nos besamos, lagrimas de arrepentimiento que se unen a las suyas mezclandose por la cercania que tenemos...


Re: ***OFICINA DE AIORIA***
Se separa del beso a lo cual yo le miro confundido y escuchando las palabras que tiene para mí, dice cosas que no creí escuchar jamás de sus labios, me hacen sentir tan bien sus caricias y solo me quedo mirandolo hasta que ante el miedo de una nueva provocacion cierro los ojos y me dice que jamás volvera a tocarme, solo si yo quiero a la cual sonrio con un poco de nerviosismo, torna a besarme y yo correspondo sus besos lentamente cierro mis ojos sintiendo algunas gotas que mojan mis mejillas, entreabro mis ojos y le veo llorar, le abrazo protector y noto que pega su cuerpo al mio de una manera seductora, profundiza aquel beso y mi cuerpo comienza a perder el control.
Me duelen ligeramente mis piernas así que camino aun abrazado a Aioria rumbo a aquel sofá en donde anteriormente trato de someterme doblando mis piernas ligeramente y callendo de espaldas en la suave estructura separando nuestros cuerpos mientras este se acomodaba, entreabro mis piernas inconscientemente para rodear su cadera con la mias en un abrazo atrayendo de nuevo sus labios no sin antes agregar- A pesar de todo me gustas mucho- sonrojandome ligeramente ante lo que había dicho, intento olvidar todo lo que había pasado aunque es imposible por aquel tenue dolor que aún me mancillaba, recarga su peso en mi a lo cual emito un pequeño jadeo de dolor, se separa de mi- Dijiste que jamás volverías a ponerme una mano encima- digo en broma con una ligera sonrisa topandome con sus ojos y recargando mi cabeza en el respaldo de aquella pieza encontrando una posición menos dolorosa- no vuelvas a lastimarme Aioria... prometelo- pido con mi voz suave posando mi mano derecha en su mejilla y acariciandola con mis dedos...
Me duelen ligeramente mis piernas así que camino aun abrazado a Aioria rumbo a aquel sofá en donde anteriormente trato de someterme doblando mis piernas ligeramente y callendo de espaldas en la suave estructura separando nuestros cuerpos mientras este se acomodaba, entreabro mis piernas inconscientemente para rodear su cadera con la mias en un abrazo atrayendo de nuevo sus labios no sin antes agregar- A pesar de todo me gustas mucho- sonrojandome ligeramente ante lo que había dicho, intento olvidar todo lo que había pasado aunque es imposible por aquel tenue dolor que aún me mancillaba, recarga su peso en mi a lo cual emito un pequeño jadeo de dolor, se separa de mi- Dijiste que jamás volverías a ponerme una mano encima- digo en broma con una ligera sonrisa topandome con sus ojos y recargando mi cabeza en el respaldo de aquella pieza encontrando una posición menos dolorosa- no vuelvas a lastimarme Aioria... prometelo- pido con mi voz suave posando mi mano derecha en su mejilla y acariciandola con mis dedos...
Componiendo melodias con las notas de tu corazón...
Re: ***OFICINA DE AIORIA***
Sin remedio mis lágrimas siguen cayendo y tras rodar por mi cara llegan a sus brazos. Ante esta situación, me abraza protegiendome y le correspondo pegandome a su cuerpo continuando y profundizando ese precioso beso...
Sus piernas flaquean, están dañadas y no ha tenido ocasion de recuperarse de tanta violencia contra su cuerpo, así que camina en dirección al sofá arrastrando mi cuerpo que está abrazado al suyo y se deja caer lentamente, provocando que la distancia entre nosotros aumente mientras se sienta bien en ese gran sofá en el que casi lo hago mio a la fuerza...
Me acomodo a su lado dudando si acercarme y abrazarlo cuando él me saca de mis dudas y rodea mi cuerpo con sus piernas finas, incitandome a abrazarle, cosa que hago sin pensarlo ni un momento.
- A pesar de todo, me gustas mucho... - susurra a mis labios sonrojandose.
Un sonrojo que le hace todavia más hermoso a mis ojos y vuelve la tentación y recuesto mi peso escuchando un ligero quejido y me separo de cuerpo cuando escucho sus palabras de nuevo...
- Me dijiste que jamás volverias a ponerme una mano encima - me dice al mirarme a los ojos fijamente.
No se como interpretarlo, pero al ver una sonrisilla traviesa en sus labios me tranquilizo y pienso que solo esta bromeando y quizás tambien insinuandose mientras se acomoda dejando descansar su cabeza sobre el brazo del sofá sin dejar de rodear mi cintura con sus piernas.
- No vuelvas a lastimarme Aioria... Prometelo - me dice.
- Nunca jamás, si necesitas que te lo demuestre, solo dime como y lo haré gustoso - contesto decidido mirando a sus ojos preciosos que me hipnotizan.
Acaricia mi mejilla con su diestra y caigo rendido a sus brazos dejando que mi cara se roce con su mano y después dejando mi cabeza recostada sobre su pecho, escuchando los agitados latidos de su corazón.
Me gustaría recompensarle, pero no se como hacerlo, le he causado tanto dolor aunque yo también he sufrido tanto por él...
Dejo que mis manos acaricien el lateral de su abdomen, como haciendole cosquillas, pero sin llegar a tanto. Él acaricia mis cabellos como respuesta y le oigo respirar algo fuerte, como con dificultad, pareciera que estaba algo excitado...
- ¿Hice algo mal? - pregunto sin dejar de ejercer movimientos circulares ahora sobre su pecho, sobre tus pezones que se tensan y permanecen duritos.
Orfeo empieza a dejar salir de sus labios unos inperceptibles gemidos que solo yo consigo oir al estar tan pegado a él y beso sus labios nuevamente sin dejarle tiempo a que conteste a mi pregunta al no considerarlo necesario. Orfeo suspiraba de placer, cosa que me aliviaba bastante...
Profundizo suavemente y dejo que la punta de mi lengua roce sus labios pidiendoles paso, pidiendo permiso para explorar su interior, pero no sólo se relaja y me da el permiso deseado, sino que además su lengua se enrosca a la mia timidamente y nos besamos hasta que nos falta el aire. Aire que recuperamos al separarnos mientras aparto sus cabellos alborotados para poder ver mejor ese rostro que desde hacía tiempo me había cautivado.
- Te amo Orfeo... Te amo tanto que no se como pude llegar a odiarte de ese modo, de una forma que lentamente me estaba matando - digo y empiezo a descender por su cuello con mis labios sin esperar algun tipo de respuesta, me había dicho que le gustaba y después de lo que había sucedido, esas palabras ya eran demasiado. Continuo mi camino con besitos delicados cuando sus manos llegan a mi cabello y me estira hacia él, creo que para decirme algo....
Sus piernas flaquean, están dañadas y no ha tenido ocasion de recuperarse de tanta violencia contra su cuerpo, así que camina en dirección al sofá arrastrando mi cuerpo que está abrazado al suyo y se deja caer lentamente, provocando que la distancia entre nosotros aumente mientras se sienta bien en ese gran sofá en el que casi lo hago mio a la fuerza...
Me acomodo a su lado dudando si acercarme y abrazarlo cuando él me saca de mis dudas y rodea mi cuerpo con sus piernas finas, incitandome a abrazarle, cosa que hago sin pensarlo ni un momento.
- A pesar de todo, me gustas mucho... - susurra a mis labios sonrojandose.
Un sonrojo que le hace todavia más hermoso a mis ojos y vuelve la tentación y recuesto mi peso escuchando un ligero quejido y me separo de cuerpo cuando escucho sus palabras de nuevo...
- Me dijiste que jamás volverias a ponerme una mano encima - me dice al mirarme a los ojos fijamente.
No se como interpretarlo, pero al ver una sonrisilla traviesa en sus labios me tranquilizo y pienso que solo esta bromeando y quizás tambien insinuandose mientras se acomoda dejando descansar su cabeza sobre el brazo del sofá sin dejar de rodear mi cintura con sus piernas.
- No vuelvas a lastimarme Aioria... Prometelo - me dice.
- Nunca jamás, si necesitas que te lo demuestre, solo dime como y lo haré gustoso - contesto decidido mirando a sus ojos preciosos que me hipnotizan.
Acaricia mi mejilla con su diestra y caigo rendido a sus brazos dejando que mi cara se roce con su mano y después dejando mi cabeza recostada sobre su pecho, escuchando los agitados latidos de su corazón.
Me gustaría recompensarle, pero no se como hacerlo, le he causado tanto dolor aunque yo también he sufrido tanto por él...
Dejo que mis manos acaricien el lateral de su abdomen, como haciendole cosquillas, pero sin llegar a tanto. Él acaricia mis cabellos como respuesta y le oigo respirar algo fuerte, como con dificultad, pareciera que estaba algo excitado...
- ¿Hice algo mal? - pregunto sin dejar de ejercer movimientos circulares ahora sobre su pecho, sobre tus pezones que se tensan y permanecen duritos.
Orfeo empieza a dejar salir de sus labios unos inperceptibles gemidos que solo yo consigo oir al estar tan pegado a él y beso sus labios nuevamente sin dejarle tiempo a que conteste a mi pregunta al no considerarlo necesario. Orfeo suspiraba de placer, cosa que me aliviaba bastante...
Profundizo suavemente y dejo que la punta de mi lengua roce sus labios pidiendoles paso, pidiendo permiso para explorar su interior, pero no sólo se relaja y me da el permiso deseado, sino que además su lengua se enrosca a la mia timidamente y nos besamos hasta que nos falta el aire. Aire que recuperamos al separarnos mientras aparto sus cabellos alborotados para poder ver mejor ese rostro que desde hacía tiempo me había cautivado.
- Te amo Orfeo... Te amo tanto que no se como pude llegar a odiarte de ese modo, de una forma que lentamente me estaba matando - digo y empiezo a descender por su cuello con mis labios sin esperar algun tipo de respuesta, me había dicho que le gustaba y después de lo que había sucedido, esas palabras ya eran demasiado. Continuo mi camino con besitos delicados cuando sus manos llegan a mi cabello y me estira hacia él, creo que para decirme algo....


Re: ***OFICINA DE AIORIA***
No puedo evitar que varios gemidos salgan de mis labios, sus dedos rozaban con lentitud provocandome una excitación indudable, me gustaba estar a´hí con él, todo había cambiado tan bruscamente que incluso me sorprendía verme a su lado colmado de besos y abrazos, una confusión de la cual aún no entendía.
-¿Hice algo mal?- me pregunta y mis ojos se dirigen a los suyos sin encontrar un sentido a su pregunta- eres un idiota, sabes?- digo con media sonrisa sintiendo sus dedos ahora en mis pezones endureciendolos y sintiendo mi espalda se arqueaba ligeramente ante sus caricias, no podía evitar sonrojarme y corresponder a cada uno de sus caprichos, se sentía tan acogedor estar con él, la excitación poco a poco me iba dominando sin entender como después de una verdadera tortura podria sentir esto, pero estaba de más pensar ya que mi cuerpo reaccionaba ante él...- si hiciste algo mal- susurro en tono molesto mirandolo a los ojos- Hiciste mal en no decirme esto desde hace tiempo... sabes desde cuando pudimos estar así?- reprochando y después sintiendo sus labios en los mios uniendonos así en un pasional beso escuchando sus palabras las cuales me enternecieron en demasía, lo jalo ligeramente hacía mi hasta tenerlo nuevamente rostro a rostro para susurrar- yo también te amo Aioria y al creer que me odiabas simplemente no podía soportar... es un alivio que todo se haya dicho- acaricio su rostro y atacando sus labios mordiendolos con ferocidad- te amo aunque seas un maldito bastardo- susurro arañando su pecho con fuerza sintiendolo estremecer...
Componiendo melodias con las notas de tu corazón...
Re: ***OFICINA DE AIORIA***
Sin duda, corresponde a mis caricias con sus suspiros, sus jadeos suaves pero sin fin hasta que al fin corresponde a mis sentimientos con sus palabras...
- Te amo aunque seas un maldito bastardo - me dice.
Con eso me basta, la forma en la que lo diga, me es indiferente, la cosa es que los dos estuvimos como tontos atacandonos sin saber demostrar la edad que teniamos enfrentando el problema de cara, agarrando al toro por los cuernos para ver que pasaba.
La felicidad me embarga, siento como sus labios apresan los mios en un beso candente que nos enciende de un modo diferente, de un modo mágico, romantico en el que empiezo a regalarle caricias hasta que reviente lleno de placer...
-Siento que tuvieramos que pasarnos tanto tiempo haciendonos la vida imposible el uno al otro. Eso será desde este momento diferente - le digo tras separarme suavemente de sus labios.
Y vuelvo a descender hasta su cuello el cual lamo y en una profunda caricia, dejo la huella de mis labios remarcando sus vasos, una huella que desaparecerá con el paso de los minutos, de los días, pero lo que no desaparecerá será su significado, LO AMO, como jamás a otro, sin lugar a dudas Orfeo se ha apoderado de mi corazón, de mi alma de un modo que no quiero admitir, pero se siente tan bien poder estar a su lado...
- Relajate... - susurro sin dejar de besar su cuello - este idiota desea disculparse por sus actos...
- Te amo aunque seas un maldito bastardo - me dice.
Con eso me basta, la forma en la que lo diga, me es indiferente, la cosa es que los dos estuvimos como tontos atacandonos sin saber demostrar la edad que teniamos enfrentando el problema de cara, agarrando al toro por los cuernos para ver que pasaba.
La felicidad me embarga, siento como sus labios apresan los mios en un beso candente que nos enciende de un modo diferente, de un modo mágico, romantico en el que empiezo a regalarle caricias hasta que reviente lleno de placer...
-Siento que tuvieramos que pasarnos tanto tiempo haciendonos la vida imposible el uno al otro. Eso será desde este momento diferente - le digo tras separarme suavemente de sus labios.
Y vuelvo a descender hasta su cuello el cual lamo y en una profunda caricia, dejo la huella de mis labios remarcando sus vasos, una huella que desaparecerá con el paso de los minutos, de los días, pero lo que no desaparecerá será su significado, LO AMO, como jamás a otro, sin lugar a dudas Orfeo se ha apoderado de mi corazón, de mi alma de un modo que no quiero admitir, pero se siente tan bien poder estar a su lado...
- Relajate... - susurro sin dejar de besar su cuello - este idiota desea disculparse por sus actos...


Re: ***OFICINA DE AIORIA***
Ahhh disculparte…- susurro con mis
ojos entecerrados y mi cuello ligeramente levantando facilitandole la tarea sin
negarme a los continuos espasmos que me llenaban, me intimidaban al tiempo de sentir
que nuestros cuerpos se encendían de una
manera poco común entre dos enemigos que hace tiempo no podían verse, escondiendose
en un espacio tan vacío, envueltos en una oscuridad que ninguno entendía, tan solo
amandose en silencio.
Sus besos bajan sin yo notarlo mis
brazos de un momento a otro se apodera de sus cabellos sintiendo el tenue aliento
erizando mi piel sin preambulos, sin explicaciones, simple excitación que no me
negaba a sentir por lo tanto mis gemidos se hacían cada vez mas frecuentes y sonoros,
mis piernas se enroscan en las suyas acacriciando su pantorrilla ligeramente, podría
decirse que inocente pero no lo era.
Como… como piensas disculparte
Aioria?- pregunto un poco repuesto de lo que él provocaba en mí, sus ojos se
fijan en los mios y una ligera sonrisa adorna sus labios perversamente haciendo
que una corriente electrica recorra mi espalda ante la clara imagen de la
inocencia despiadada de un ángel que toca mi piel helandola con el fuego eterno
de la pasión, no me contesta y esto me intimida mas sin en cambio comienza a
tocarme, estimulandome de una sobria manera haciendo que hiera ligeramente mi
labio, sonaría quizás enfermo pero me encendía la anterior manera que me hizo
suyo, imaginarme a su merced me llevaba por un limite insospechado, mis manos
recorren con timidez su espalda, pasando las yemas de mis dedos por toda la
superficie mas suave que el terciopelo, mis labios se acercan a su oido casi
con una necesidad mordaz- Aioria… lastimame- susurro sin entender lo que
implicaba pero que salió de lo mas natural al imaginarme, al ver su rostro,
pero al menos sabía que iba a cambiar un poco ya que sabía que me amaba y que
yo lo amaba de la misma manera, todo sería diferente porque sería con mi
consentimiento…
ojos entecerrados y mi cuello ligeramente levantando facilitandole la tarea sin
negarme a los continuos espasmos que me llenaban, me intimidaban al tiempo de sentir
que nuestros cuerpos se encendían de una
manera poco común entre dos enemigos que hace tiempo no podían verse, escondiendose
en un espacio tan vacío, envueltos en una oscuridad que ninguno entendía, tan solo
amandose en silencio.
Sus besos bajan sin yo notarlo mis
brazos de un momento a otro se apodera de sus cabellos sintiendo el tenue aliento
erizando mi piel sin preambulos, sin explicaciones, simple excitación que no me
negaba a sentir por lo tanto mis gemidos se hacían cada vez mas frecuentes y sonoros,
mis piernas se enroscan en las suyas acacriciando su pantorrilla ligeramente, podría
decirse que inocente pero no lo era.
Como… como piensas disculparte
Aioria?- pregunto un poco repuesto de lo que él provocaba en mí, sus ojos se
fijan en los mios y una ligera sonrisa adorna sus labios perversamente haciendo
que una corriente electrica recorra mi espalda ante la clara imagen de la
inocencia despiadada de un ángel que toca mi piel helandola con el fuego eterno
de la pasión, no me contesta y esto me intimida mas sin en cambio comienza a
tocarme, estimulandome de una sobria manera haciendo que hiera ligeramente mi
labio, sonaría quizás enfermo pero me encendía la anterior manera que me hizo
suyo, imaginarme a su merced me llevaba por un limite insospechado, mis manos
recorren con timidez su espalda, pasando las yemas de mis dedos por toda la
superficie mas suave que el terciopelo, mis labios se acercan a su oido casi
con una necesidad mordaz- Aioria… lastimame- susurro sin entender lo que
implicaba pero que salió de lo mas natural al imaginarme, al ver su rostro,
pero al menos sabía que iba a cambiar un poco ya que sabía que me amaba y que
yo lo amaba de la misma manera, todo sería diferente porque sería con mi
consentimiento…
Componiendo melodias con las notas de tu corazón...
Re: ***OFICINA DE AIORIA***
Sus jadeos erizan mi piel, sus manos la acarician, me hace etremecer desde los dedos de los pies hasta el más escondido de mis bellos...
Orfeo se va relajando al tiempo que voy descubriendo su cuerpo con mis besos, besos calidos pero no menos intensos que van dejando el rastro de mis labios solo minimamente, aunque ese rastro será una marca cuando llego a su clavicula y succiono sobre el hueso...
Una huella de mi amor que quedará escondida y repetiré cada vez que vea que se va desvaneciendo.
- ¿Cómo piensas disculparte? - pregunta.
Sonrio con una única idea recorriendo mi mente y para que negarlo, también mi cuerpo.
- Amandote... - respondo en sus labios para despues rozar los suyos lentamente - esa será la eterna disculpa que pienso regalarte, deja que de una prueba de ello.
Muedre su labio haciendo que sangre levemente y sus dedos empiezan a recorrer mi espalda haciendo que me erice de nuevo, pero Orfeo aún es capaz de sorprenderme, no logro adivinar cual fue el momento en el que esto se convirtió en algo más intenso, era justo lo que deseaba, pero nunca llegué a pensar que sucediera por nuestros estupidos comportamientos.
- Aioria... lástimame - susurra a mi oido, ahora si sorprendiendome por completo.
Alzo mi cara para ver bien la suya y lo interrogo con mi mirada, no se si lo dice por que sabe que ahora sería incapaz de hacerlo, o quizás le gustó demasiado lo que sucedio hace unos momentos. Su idea recorre solo un segundo mi mente, no puedo, es más no quiero hacerle daño de nuevo, pero si no entiendo ´mal sus deseos, creo que podré complacerlo.
- Orfeo... ¿Por qué lastimarte si puedo conseguir que mueras de placer? - ronroneo a su oido mordiendo su lóbulo suavemente, solo ejerciendo un poco de presión con mis dientes, oyendo un jadeo por su parte como respuesta.
Beso sus labios de nuevo y vuelvo a descender como antes estaba haciendo, siendo un poquito más brusco en alguna ocasion apretando ligeramente alguna zona de su cuerpo, su trasero, firme y chiquito, incita a ello y mucho más, así que con cuidado lo obligo a que se gire y quede boca abajo sobre el sofa y mis ojos brillan al ver sus palidas nalgas.
- Mmmmm... Que sublime visión Orfeo...
Inclino mi cuerpo y las muerdo pasando mi lengua luego de hacerlo para calmar el escaso dolor que pueda ocasionar mi acción.
Mis besos se concentran en el arco de su espalda que se mueve, se contonea provocandome, pidiendome que siga y desciendo hasta su anillo para jugar con él un poco. Lo húmedezco con mi lengua y después de que va cediendo presa de la excitación, mi lengua se introduce en su cuerpo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Linda Lupis... Espero que sepas disculparme, realmente estoy muy falta de tiempo. Besooooooooooooooooooooooo.
Orfeo se va relajando al tiempo que voy descubriendo su cuerpo con mis besos, besos calidos pero no menos intensos que van dejando el rastro de mis labios solo minimamente, aunque ese rastro será una marca cuando llego a su clavicula y succiono sobre el hueso...
Una huella de mi amor que quedará escondida y repetiré cada vez que vea que se va desvaneciendo.
- ¿Cómo piensas disculparte? - pregunta.
Sonrio con una única idea recorriendo mi mente y para que negarlo, también mi cuerpo.
- Amandote... - respondo en sus labios para despues rozar los suyos lentamente - esa será la eterna disculpa que pienso regalarte, deja que de una prueba de ello.
Muedre su labio haciendo que sangre levemente y sus dedos empiezan a recorrer mi espalda haciendo que me erice de nuevo, pero Orfeo aún es capaz de sorprenderme, no logro adivinar cual fue el momento en el que esto se convirtió en algo más intenso, era justo lo que deseaba, pero nunca llegué a pensar que sucediera por nuestros estupidos comportamientos.
- Aioria... lástimame - susurra a mi oido, ahora si sorprendiendome por completo.
Alzo mi cara para ver bien la suya y lo interrogo con mi mirada, no se si lo dice por que sabe que ahora sería incapaz de hacerlo, o quizás le gustó demasiado lo que sucedio hace unos momentos. Su idea recorre solo un segundo mi mente, no puedo, es más no quiero hacerle daño de nuevo, pero si no entiendo ´mal sus deseos, creo que podré complacerlo.
- Orfeo... ¿Por qué lastimarte si puedo conseguir que mueras de placer? - ronroneo a su oido mordiendo su lóbulo suavemente, solo ejerciendo un poco de presión con mis dientes, oyendo un jadeo por su parte como respuesta.
Beso sus labios de nuevo y vuelvo a descender como antes estaba haciendo, siendo un poquito más brusco en alguna ocasion apretando ligeramente alguna zona de su cuerpo, su trasero, firme y chiquito, incita a ello y mucho más, así que con cuidado lo obligo a que se gire y quede boca abajo sobre el sofa y mis ojos brillan al ver sus palidas nalgas.
- Mmmmm... Que sublime visión Orfeo...
Inclino mi cuerpo y las muerdo pasando mi lengua luego de hacerlo para calmar el escaso dolor que pueda ocasionar mi acción.
Mis besos se concentran en el arco de su espalda que se mueve, se contonea provocandome, pidiendome que siga y desciendo hasta su anillo para jugar con él un poco. Lo húmedezco con mi lengua y después de que va cediendo presa de la excitación, mi lengua se introduce en su cuerpo.
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Linda Lupis... Espero que sepas disculparme, realmente estoy muy falta de tiempo. Besooooooooooooooooooooooo.


Re: ***OFICINA DE AIORIA***
Se queda muy ofuzcado por aquella
petición por demás interesante y sonrio un poco al comprenderle, pero
ciertamente no me daré por vencido- - Orfeo...
¿Por qué lastimarte si puedo conseguir que mueras de placer?- susurra y no puedo evitar que mi cuerpo se estremezca por
sus palabras, sus preciosas palabras dedicadas solo para mí, queod en silencio
sintiendo y gozando cada una de sus caricias, cada uno de sus besos que recibía
con alevosía, me voltea quedando boca abajo y un miedo recorre mi espina dorsal
ante tan desventajosa posición- AHHHHH… Ai…Aioria…- susurro jadeante al sentir
aquella lengua jugar con mi entrada aun con dolor por la anterior violación
sintiendo como su lengua iba entrando dentro de mi, una mezcla de ardor y
placer fuera de lugar, entrabro mis piernas un poco buscando una mejor
posición, sabía lo que pasaría, lo sabía y no me arrepentía de estar ahí,
deseaba volver a ser suyo una vez más, que mi sangre se mezclara con su semen,
nuestros sudores y cuerpos ardieran del mas puro y delicioso placer.
Porfavor… muerdeme… pegame…
razguñame- vuelvo a pedir alargando cada palabra con un toque obvio de
sensualidad, dandome la vuelta en un rapido movimiento ante las sensaciones que
sentía con su lengua pegada a tan sencible zona- Aioria… quiero que me hagas
tuyo como antes lo hiciste…- le jalo de los cabellos con un poco de fuerza
viendo una mueca de dolor en su rostro y sonriendo- yo sé que me amas… de…demuestramelo
así amor- digo con los ojos entrecerrados rodeando con mis piernas su cintura
sin explicarme porque se negaba ante tan prohibida petición, deseaba sentir
nuevamente la dureza de su sexo en mis adentros, gemir y gritar que solo el era
mi dueño, que golpeara mis nalgas y me tomara del cabello mientras me poseyera,
imaginarlo simplemente me provocaba placer y miedo a mis propios pensamientos
ya que toda la perversión en mi cabeza era culpa suya y tenía que complacer lo
que solo él había provocado- Hazlo…- ordeno con la mirada mas fria y severa
esperando a que mis ordenes fueran acotadas, estaba seguro que tarde o temprano
lo haría…
petición por demás interesante y sonrio un poco al comprenderle, pero
ciertamente no me daré por vencido- - Orfeo...
¿Por qué lastimarte si puedo conseguir que mueras de placer?- susurra y no puedo evitar que mi cuerpo se estremezca por
sus palabras, sus preciosas palabras dedicadas solo para mí, queod en silencio
sintiendo y gozando cada una de sus caricias, cada uno de sus besos que recibía
con alevosía, me voltea quedando boca abajo y un miedo recorre mi espina dorsal
ante tan desventajosa posición- AHHHHH… Ai…Aioria…- susurro jadeante al sentir
aquella lengua jugar con mi entrada aun con dolor por la anterior violación
sintiendo como su lengua iba entrando dentro de mi, una mezcla de ardor y
placer fuera de lugar, entrabro mis piernas un poco buscando una mejor
posición, sabía lo que pasaría, lo sabía y no me arrepentía de estar ahí,
deseaba volver a ser suyo una vez más, que mi sangre se mezclara con su semen,
nuestros sudores y cuerpos ardieran del mas puro y delicioso placer.
Porfavor… muerdeme… pegame…
razguñame- vuelvo a pedir alargando cada palabra con un toque obvio de
sensualidad, dandome la vuelta en un rapido movimiento ante las sensaciones que
sentía con su lengua pegada a tan sencible zona- Aioria… quiero que me hagas
tuyo como antes lo hiciste…- le jalo de los cabellos con un poco de fuerza
viendo una mueca de dolor en su rostro y sonriendo- yo sé que me amas… de…demuestramelo
así amor- digo con los ojos entrecerrados rodeando con mis piernas su cintura
sin explicarme porque se negaba ante tan prohibida petición, deseaba sentir
nuevamente la dureza de su sexo en mis adentros, gemir y gritar que solo el era
mi dueño, que golpeara mis nalgas y me tomara del cabello mientras me poseyera,
imaginarlo simplemente me provocaba placer y miedo a mis propios pensamientos
ya que toda la perversión en mi cabeza era culpa suya y tenía que complacer lo
que solo él había provocado- Hazlo…- ordeno con la mirada mas fria y severa
esperando a que mis ordenes fueran acotadas, estaba seguro que tarde o temprano
lo haría…
Componiendo melodias con las notas de tu corazón...
Re: ***OFICINA DE AIORIA***
Orfeo jadea incesablemente, algo que hace me me excite de una forma muy exquisita.
Dejo que mi lengua siga su camino, entra y sale de su cuerpo mientras el se retuerce, se arquea, se contonea complicandome un poquito la tarea.
- Mmmmm... Dejame a mi Orfeo... Yo te guiaré por los caminos del placer - le digo y queda quieto pero solo un segundo.
Se gira y me acomoda entre sus piernas quedando su precioso trasero sobre mi miembro que ya permanece erecto, cuando empieza a susurrar para provocarme otra vez...
- Por favor... muérdeme... rasguñame... - pide en un ronroneo mientras sus nalgas frotan deliciosamente mi sexo - Aioria... quiero que me hagas tuyo como antes lo hiciste - sigue - yo sé que me amas... de... demuestramelo así amor - añade y me regala un beso inolvidable.
Admito que la idea empieza a gustarme, lo que sentí antes cuando lo tome a la fuerza fue indescriptible, un sinfin de sensacciones llegaron a mi cuerpo mientras entraba y salia del suyo, mientras mis manos casi le estrangulaban, mientras mi sexo le desgarraba rabioso, encolerizado, solo por conseguir algo que sin saberlo, le pertenecía.
- Hazlo... - ordena cambiando su rostro.
Para que contener más mi cuerpo si lo está deseando, deseando poseerle nuevamente con dureza pero sin lastimarle. Lo miro con deseo, con su carita enfadada, con su mueca de disgusto indicandome que quiere otra clase de acción...
- Tus deseos son ordenes Orfeo... - le digo antes de capturar sus labios con los mios ya sin contemplaciones, pletórico por lo que va a suceder, pero aunque sea de un modo feroz... no lo lastimaré.
Tomo sus piernas sin más demora y dejo que queden apoyadas sobre mis hombros. Lo miro en esa postura viendo como ya con solo ser un poco brusco en mis movimientos se excita y muerde sus labios.
Una de mis manos guian a mi sexo hasta su entrada y sin pensarlo dos segundos entro de una estocada, sintiendo como sus talones se clavan en mi espalda y sus uñas se clavan en mis brazos haciendo que el ardor de las heridas provoque una extraña sensación sobre mi piel.
- Ahhh... Orfeo... Casi termino al entrar - le digo iniciando un brusco movimiento en su cuerpo - solo tú podrás detener mis impulsos. Dime cuando quieres que me detenga y lo haré sin dudarlo - añado entrando y saliendo de él. Tomo su sexo y empiezo a agitarlo con vehemencia, empezando a escuchar comopde sus labios escapan gemidos y quejidos que solo consiguen excitarme más - Te amo Orfeo... Te amo...
Dejo que mi lengua siga su camino, entra y sale de su cuerpo mientras el se retuerce, se arquea, se contonea complicandome un poquito la tarea.
- Mmmmm... Dejame a mi Orfeo... Yo te guiaré por los caminos del placer - le digo y queda quieto pero solo un segundo.
Se gira y me acomoda entre sus piernas quedando su precioso trasero sobre mi miembro que ya permanece erecto, cuando empieza a susurrar para provocarme otra vez...
- Por favor... muérdeme... rasguñame... - pide en un ronroneo mientras sus nalgas frotan deliciosamente mi sexo - Aioria... quiero que me hagas tuyo como antes lo hiciste - sigue - yo sé que me amas... de... demuestramelo así amor - añade y me regala un beso inolvidable.
Admito que la idea empieza a gustarme, lo que sentí antes cuando lo tome a la fuerza fue indescriptible, un sinfin de sensacciones llegaron a mi cuerpo mientras entraba y salia del suyo, mientras mis manos casi le estrangulaban, mientras mi sexo le desgarraba rabioso, encolerizado, solo por conseguir algo que sin saberlo, le pertenecía.
- Hazlo... - ordena cambiando su rostro.
Para que contener más mi cuerpo si lo está deseando, deseando poseerle nuevamente con dureza pero sin lastimarle. Lo miro con deseo, con su carita enfadada, con su mueca de disgusto indicandome que quiere otra clase de acción...
- Tus deseos son ordenes Orfeo... - le digo antes de capturar sus labios con los mios ya sin contemplaciones, pletórico por lo que va a suceder, pero aunque sea de un modo feroz... no lo lastimaré.
Tomo sus piernas sin más demora y dejo que queden apoyadas sobre mis hombros. Lo miro en esa postura viendo como ya con solo ser un poco brusco en mis movimientos se excita y muerde sus labios.
Una de mis manos guian a mi sexo hasta su entrada y sin pensarlo dos segundos entro de una estocada, sintiendo como sus talones se clavan en mi espalda y sus uñas se clavan en mis brazos haciendo que el ardor de las heridas provoque una extraña sensación sobre mi piel.
- Ahhh... Orfeo... Casi termino al entrar - le digo iniciando un brusco movimiento en su cuerpo - solo tú podrás detener mis impulsos. Dime cuando quieres que me detenga y lo haré sin dudarlo - añado entrando y saliendo de él. Tomo su sexo y empiezo a agitarlo con vehemencia, empezando a escuchar comopde sus labios escapan gemidos y quejidos que solo consiguen excitarme más - Te amo Orfeo... Te amo...


Re: ***OFICINA DE AIORIA***
Por fín logro mi objetivo al sentir como me penetra y el insesante dolor vuelve abriendo las heridas de la anterior contienda haciendo que un gemido de dolor abandone mis labios y pegue su cuerpo contra el mio entrecerrando los ojos escuchando las palabras que tenía para mi me amaba y me gustaba escucharlo de sus labios con esa dulzura y facinación tipica en él- yo... yo también te amo a tí Aioria- sensaciones contradictorias me embriagaban al sentir aquel dolor y placer cuando jugaba con mi sexo haciendome gemir, jamás pensé que pudiera disfrutar, disfrutar tanto del dolor y placer mezclados en la amalgama perfecta, la perversión.
Permito que entre en mi por completo abrazandole con fuerza al sentirlo moverse y el calor ser parte de nuestra entrega, nuestra primera entrega en donde ambos esperabamos mas que solo pasión- no te vayas a detener- advierto tratando de normalizar mi respiración comenzando a sentir excitación ante la brusquedad de sus actos, me duele y mucho pero me gusta, hasta ahora me di cuenta de lo que pueden hacer simplemente las acciones humanas llevarnos de un extremo al otro en un escarceo de tiempo.
Muevete... más rapido- susurro comenzando a abrir las heridas de su espalda y llevando los dedos de mi mano derecha a mi rostro viendolos manchados con su sangre y dirigiendolos a mis labios, lamiendolos, succionandolos sugerentemente sintiendo como automaticamente aumentaba las embestidas haciendolas salvajes, dolorosas, excitantes- Vamos... dí que eres mi dueño- susurro arqueando mi espalda sintiendo el sudor comenzar a llenar mi cuerpo, este juego comenzaba a gustarme por mas perverso que fuera lo estabamos disfrutando y esto apenas comenzaba- Obligame a decirlo- aprieto mis piernas aprisionando su miembro, quería que fuera rudo, que me obligara y estaba dispuesto a conseguirlo...
Permito que entre en mi por completo abrazandole con fuerza al sentirlo moverse y el calor ser parte de nuestra entrega, nuestra primera entrega en donde ambos esperabamos mas que solo pasión- no te vayas a detener- advierto tratando de normalizar mi respiración comenzando a sentir excitación ante la brusquedad de sus actos, me duele y mucho pero me gusta, hasta ahora me di cuenta de lo que pueden hacer simplemente las acciones humanas llevarnos de un extremo al otro en un escarceo de tiempo.
Muevete... más rapido- susurro comenzando a abrir las heridas de su espalda y llevando los dedos de mi mano derecha a mi rostro viendolos manchados con su sangre y dirigiendolos a mis labios, lamiendolos, succionandolos sugerentemente sintiendo como automaticamente aumentaba las embestidas haciendolas salvajes, dolorosas, excitantes- Vamos... dí que eres mi dueño- susurro arqueando mi espalda sintiendo el sudor comenzar a llenar mi cuerpo, este juego comenzaba a gustarme por mas perverso que fuera lo estabamos disfrutando y esto apenas comenzaba- Obligame a decirlo- aprieto mis piernas aprisionando su miembro, quería que fuera rudo, que me obligara y estaba dispuesto a conseguirlo...
Componiendo melodias con las notas de tu corazón...
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